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Erradicar el trabajo infantil, una demanda creciente de los consumidores

por editor_argentina

Cristina Lòpez, directora de los programas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) de la Fundación El Otro, señala una de las nuevas demandas de los consumidores: la ausencia del trabajo infantil en la producción de bienes.
¿Por qué es importante el tema del trabajo infantil?
Seguramente coincidimos en que el trabajo infantil es una de las peores formas de abuso y explotación. Pone en peligro no sólo la salud, seguridad y educación de las víctimas, sino que también atenta contra toda la sociedad, al impedir el normal desarrollo de las generaciones futuras. En el mundo desarrollado, especialmente en la Unión Europea, hay una tendencia creciente en los consumidores a fijarse en este tema, así como en otros aspectos de la responsabilidad social, como el cuidado del ambiente o el bienestar social. Las empresas que puedan demostrar una actitud responsable en este sentido tendrán, cada vez más, una importante ventaja competitiva. Y las que no puedan, serán difícilmente viables en el futuro.

¿Existe este problema en la cadena de la carne?
Según informes de UNICEF, en la Argentina hacia fines de junio de este año trabajaban 1,5 millones de menores de 14 años, de los cuales el 50% no concurrían a escuelas. Sin duda hay varias producciones en el sector rural que no están ajenas a esta problemática donde los menores pasen a ser asalariados "en negro" o "ayudantes" no remunerados. Probablemente en el sector ganadero, este problema no tiene la magnitud que en otras actividades “safreras”, pero con seguridad también hay casos de chicos que dejan de estudiar para ayudar a sus padres. No olvidemos –por otro lado- que la Argentina acaba de asumir el compromiso internacional de eliminar por completo el trabajo infantil para el 2015, lo que resulta impensable si no contribuimos desde todos los sectores a la inclusión o reinserción de las víctimas en la educación formal

¿Pero una firma debe hacerse cargo de lo que pasa “fuera” de la propia empresa?
Efectivamente. Debe involucrarse en todo aquello que concierne a su negocio y a su imagen, aunque no dependa directamente de ella. De hecho la industria cárnica ya tiene varios años de experiencia en cuidar una parte esencial de su cadena de valor cumpliendo con las exigencias de la trazabilidad, tarea nada sencilla por otro lado. ¿Por qué no considerar este problema social como una oportunidad para generar una buena estrategia de diferenciación? La idea es anticiparse en este tema en lugar de esperar a que los mercados internacionales lo exijan o estimulen acciones de control. Es oportuno iniciar ahora el desarrollo de un producto que atienda los aspectos sociales que son el foco de la UE, como es el caso de la erradicación del trabajo infantil.
Un buen ejemplo es lo que sucedió en el sector de la indumentaria. Hace un tiempo nuestra fundación realizó -a pedido de Novib y del Ministerio de Holanda- una investigación en esa cadena de valor. El resultado fue escalofriante: en los talleres de confección (muchos de ellos contratados por primeras marcas) tres de cada cuatro trabajadores no estaban registrados, además de las inaceptables condiciones de trabajo. Si una noticia similar surgiera alguna vez del sector de la carne –aunque tenga una dimensión infinitamente menor- sería muy perjudicial para la imagen de la empresa y del producto.

¿Cuál es entonces la sugerencia?
Sólo sugiero reflexionar sobre cuál es el beneficio de responder y cuál el costo de no responder. Es un dato de la realidad que la calidad de la demanda está cambiando: los consumidores del mundo están exigiendo, además de calidad-servicio-precio, cuidado del medio ambiente, transparencia, condiciones laborales dignas e involucramiento social, es decir todo esto que llamamos “responsabilidad social empresaria” o RSE.
El beneficio para una empresa que escucha y entiende esta nueva realidad es obvio: sostener la demanda. Y el costo de quien no la escuche será seguramente perder en el mediano plazo aquella parte del mercado que no satisfaga, pero lo más importante es que también se perjudicará con los efectos macro de quienes como él son indiferentes al espiral vicioso de explotación-exclusion-pobreza-violencia-inseguridad-inestabilidad económica y finalmente pérdida de mercado.
En principio parece difícil y oneroso satisfacer esas expectativas… No necesariamente. En materia de RSE se pueden mejorar muchas prácticas sin que ello implique hacer grandes inversiones, dado que existen programas que financian los costos de capacitación o reestructuración para iniciar un proceso de reculturización interna y hacia la propia cadena de valor. Por eso creo que sólo es cuestión de asesorarse y dar el primer paso. Confío en que si los líderes del sector asumen el compromiso de analizar la propia cadena de producción y colaboran con el desarrollo de programas de estímulo para la reinserción escolar de los chicos afectados, la industria cárnica en general, y las empresas en particular, van a poder diferenciarse en el mundo asegurando la oferta de una carne “libre de trabajo infantil”.

Fuente: Revista “La Industria Cárnica Latinoamericana”
Foto: Christoph Engel
por editor_argentinaÚltima modificación 30/04/2008 01:55