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25 años de Casa de la Paz

por editor_chile

El siguiente es un artículo escrito por Ximena Abogabir, Presidenta de la Fundación Casa de la Paz, organización a la que Red Puentes felicita por sus 25 años de trabajo, y que como entidad miembro de la Red, ha destacado en la promoción y ejercicio de la Responsabilidad Social.

En Casa de la Paz nos enorgullecemos de haber soñado durante 25 años y haber sido semillero de líderes durante todo este período, lo cual evidentemente ha dado frutos impensados. Pero no queremos sentir autocomplacencia, porque sentimos urgencia por generar cambios masivos. Para ello es que hemos desarrollado un programa para todo el año 2008, denominado “Conversaciones para el Futuro”. Necesitamos empezar a construir ahora mismo los siguientes 25 años, los que comienzan en nuestros pensamientos y luego se convierten en conversaciones.

Casa de la Paz está celebrando sus 25 años de existencia. Creada en el contexto de la Guerra Fría, su actual directorio consideró que era una buena oportunidad para resignificar el concepto “paz”. Por ello, a partir de mis recuerdos y documentos, junto con el testimonio de decenas de protagonistas, publicamos en marzo el libro “Sueños y Semillas” que da cuenta de la instalación del tema ambiental en Chile, así como de la evolución de la sociedad civil.

Resulta inevitable hacerse la pregunta sobre las diferencias entre los tiempos que motivaron la creación de la Casa de la Paz y los actuales. Comparto algunas que alcanzo a vislumbrar, con la intención de provocar que otras personas sigan completando la lista:

1.- Antes la solución era más fácil. Existía un problema (la Guerra Fría), un enemigo (el otro, a quien era preciso convencer o destruir), una solución (dos teléfonos), un muro (en Berlín) y cuatro protagonistas de la solución (Lech Walesa, el Papa, Ronald Reagan y Michail Gorbachov). Hoy es mucho más difícil. Los problemas son diversos y complejos (la sequía, el SIDA, la delincuencia, la desertificación, la violencia doméstica, para nombrar sólo algunos), distintos enemigos (incluyendo esa parte de nosotros que ya sabe y se resiste a cambiar), distintas soluciones (más que la “bala de plata” de antaño con que el bueno eliminaba al bandido, hoy se requiere múltiples perdigones sostenidos en el tiempo en la forma de cambio de hábitos de la población).

2.- Antes hablábamos en futuro: retrocederán los glaciares, escaseará el agua, colapsarán los bancos de pesca, se encarecerán los alimentos, lo que generará graves conflictos sociales… ¡!!Y nos acusaban de apocalípticos.!! Hoy hablamos en presente: los cascos polares se están derritiendo; el cereal ha doblado su precio, en parte por su uso alternativo como combustible; las sequías se alternan con las inundaciones; la mayoría de los bancos de pesca están sobreexplotados; las ciudades están colapsando. Ello nos obliga a preguntarnos sobre el punto de NO retorno. ¿El actual deterioro de las condiciones que hacen posible la vida humana será irreversible? Actualmente es posible constatar las consecuencias en algunos países que no lograron detener a tiempo el proceso de destrucción, y que sufren las consecuencias del círculo vicioso de “pobreza - destrucción ambiental - ingobernabilidad”. En nuestro vecindario, es el caso de Haití, así como muchas otras naciones en África y Asia, declarados por la comunidad global como países “no viables”.

3.- El “sueño americano” también sedujo a China y a India y, de paso, se convirtió en pesadilla. Ello significa, por una parte, que el impacto ambiental de la sociedad de consumo -la cultura de lo desechable, la hamburguerización de la dieta, el automóvil convertido en símbolo de triunfo personal- supera la capacidad de carga del ecosistema del Planeta, por lo que es ahora indispensable comenzar a incidir en las aspiraciones de estilo de vida de la humanidad. También implica que existe una cultura occidental que triunfó (las corrientes de emigrantes así lo confirman) y que las demás culturas resultaron “perdedoras”. Estas últimas tienen dos opciones: o la imitan con una mezcla de admiración y rencor; o la resisten con violencia, como diariamente constatamos a través de las noticias de Medio Oriente. Sus combatientes suicidas son un símbolo que tendríamos que atender y preguntarnos cuántos jóvenes occidentales están dispuestos a volar por los aires por defender sus convicciones.

De lo anterior, ha surgido un resultado inesperado: los jóvenes de hoy se parecen más entre sí que con sus abuelos, lo que constituye un signo de esperanza, porque ellos valoran la diversidad y entienden los límites de la naturaleza.

4.- Antes buscábamos las respuestas a nuestras preocupaciones en los líderes políticos y espirituales; ahora miramos a los ministros de Hacienda, ya que el mercado aparece como la única estrategia disponible y que la solución de todas nuestras preocupaciones pasa por generar condiciones de emprendimientos privados con un mínimo social consensuado. Ello conlleva serios inconvenientes. En primer lugar, es mala idea tener una sola herramienta para enfrentar los complejos problemas de la modernidad. Por otra parte, el mercado periódicamente sufre tempestades y su “efecto Dominó” arrastra a quienes pueden estar haciendo bien sus tareas, lo que genera una profunda sensación de desamparo al no poder controlar todas las variables.

5.- Así como nunca imaginamos lo atrás que quedó el sector gubernamental en conducir a la sociedad hacia mayores niveles de bienestar, tampoco imaginamos que el timón lo tomaría con tanta decisión el sector privado para definir el rumbo de la humanidad. Mucho menos sospechamos el poder que tomarían los ciudadanos. A través de las cámaras instaladas en los teléfonos celulares, YouTube e Internet, las denuncias llegan a toda la humanidad sólo con un clic. Ya no quedan lugares donde esconderse en el Planeta Tierra.

Si hace 25 años hablábamos en futuro de una eventual amenaza socioambiental, y hoy ya constatamos cómo ésta se comienza a manifestar, no queremos que llegue el día en que tengamos que hablar en pasado y debamos mirar a los ojos de nuestros nietos cuando nos pregunten ¿Cómo pudieron hacernos esto a nosotros?

Santiago, 28 de marzo de 2008.

por editor_chileÚltima modificación 08/04/2008 15:09