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Starbucks: el maquillaje de la empresa solidaria
por editor_holanda
Nacida en los años ‘70, Starbucks no ha seguido el guión de Nike, Coca-Cola o McDonald’s.
La estrategia es otra: Responsabilidad Social Corporativa. Cuanto es verdad y cuanto aparencia?
22 Junio 2007 - Pese a su imagen de marca comprometida con el comercio justo y la preservación del medio ambiente, la cadena de cafeterías dificulta las libertades sindicales en sus tiendas y abusa de los productores de café.
Es el ejemplo de tienda universal y marca de éxito joven. Es, también, una muestra de la uniformización de las ciudades. 13.000 establecimientos en 35 países. Una constelación de franquicias idénticas a lo largo del planeta con unos mismos carteles, mismo mobiliario y hasta una temperatura exacta del café.
Nacida en los años ‘70, Starbucks no ha seguido el guión de Nike, Coca-Cola o McDonald’s. Al menos no en apariencia. Su imagen de marca huye de la imagen de voracidad empresarial. La estrategia es otra: Responsabilidad Social Corporativa. Tres palabras que, junto a la elegancia artificial de sus locales, suponen la guía de la empresa moderna, chic y concienciada.
“Café con certificado de comercio justo”, “compromiso con el medio ambiente”, “compromiso con las comunidades”, “iniciativas de voluntariado”... su lista de causas benéficas llega a aturdir. Se trata, aseguran, de una misión: “Aportar a nuestra comunidad y defender el medio ambiente. Tratar a las personas con respeto y dignidad. Servir el mejor café del mundo”.
Por encima de las discusiones sobre esto último (los cafés con frambuesa o café con cerveza más bien horrorizan a los enamorados de esta bebida), lo cierto es que el trato a los empleados se sitúa en el extremo opuesto a lo que difunde su imagen corporativa. Hasta tal punto que el 17 de mayo sindicatos de todo el mundo se unieron contra el acoso a sindicalistas de la cadena.
En Madrid, frente al Starbucks de la plaza de Callao, miembros de la central CGT repartieron octavillas sobre las actuaciones de la compañía. Según se denuncia, “desde el año 2004, miembros del sindicato IWW (Industrial Workers of The World) están llevando a cabo protestas para defender los derechos de los trabajadores”. La macrocadena ya había sido blanco de una queja ante la Junta Nacional de Relaciones de Trabajo de EE UU por el despido de activistas del Sindicato de Trabajadores de Starbucks (de la IWW). Además, añade CGT, el 12 de junio “en la Junta Laboral de Manhattan se abre otro proceso contra Starbucks por incumplimientos de derechos laborales en cuatro cafeterías, que afecta a más de diez compañeros y compañeras”. Sus reivindicaciones son básicas. Piden salario digno, horarios estables y seguro médico.
Es el ejemplo de tienda universal y marca de éxito joven. Es, también, una muestra de la uniformización de las ciudades. 13.000 establecimientos en 35 países. Una constelación de franquicias idénticas a lo largo del planeta con unos mismos carteles, mismo mobiliario y hasta una temperatura exacta del café.
Nacida en los años ‘70, Starbucks no ha seguido el guión de Nike, Coca-Cola o McDonald’s. Al menos no en apariencia. Su imagen de marca huye de la imagen de voracidad empresarial. La estrategia es otra: Responsabilidad Social Corporativa. Tres palabras que, junto a la elegancia artificial de sus locales, suponen la guía de la empresa moderna, chic y concienciada.
“Café con certificado de comercio justo”, “compromiso con el medio ambiente”, “compromiso con las comunidades”, “iniciativas de voluntariado”... su lista de causas benéficas llega a aturdir. Se trata, aseguran, de una misión: “Aportar a nuestra comunidad y defender el medio ambiente. Tratar a las personas con respeto y dignidad. Servir el mejor café del mundo”.
Por encima de las discusiones sobre esto último (los cafés con frambuesa o café con cerveza más bien horrorizan a los enamorados de esta bebida), lo cierto es que el trato a los empleados se sitúa en el extremo opuesto a lo que difunde su imagen corporativa. Hasta tal punto que el 17 de mayo sindicatos de todo el mundo se unieron contra el acoso a sindicalistas de la cadena.
En Madrid, frente al Starbucks de la plaza de Callao, miembros de la central CGT repartieron octavillas sobre las actuaciones de la compañía. Según se denuncia, “desde el año 2004, miembros del sindicato IWW (Industrial Workers of The World) están llevando a cabo protestas para defender los derechos de los trabajadores”. La macrocadena ya había sido blanco de una queja ante la Junta Nacional de Relaciones de Trabajo de EE UU por el despido de activistas del Sindicato de Trabajadores de Starbucks (de la IWW). Además, añade CGT, el 12 de junio “en la Junta Laboral de Manhattan se abre otro proceso contra Starbucks por incumplimientos de derechos laborales en cuatro cafeterías, que afecta a más de diez compañeros y compañeras”. Sus reivindicaciones son básicas. Piden salario digno, horarios estables y seguro médico.


