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CONSUMIENDO CON RESPONSABILIDAD

Por: José Purizaca Vega – ASPEC

Consumir es algo más que solo comprar productos, ya que también puede constituir una herramienta para el cambio social, y es que como ciudadanos contamos con un mecanismo de participación, que es aquel acto que realizamos voluntariamente (algunos señalan que también involuntariamente) en cada momento de nuestras vidas, desde que nos despertamos, pasando por el camino hacia el centro de labores, estudio o incluso hasta cuando vamos a dormir, este acto es nuestro propio consumo.

Por ejemplo, cuando preferimos a una empresa en lugar de otra, sea por su precio, por la calidad de sus productos, o su comportamiento responsable con sus clientes, trabajadores o el medio ambiente, estamos dando un mensaje de aprobación o descalificación que tiene su soporte en el derecho de elección ciudadano en el mercado.

Todos tenemos una idea de la palabra o término “consumo”, pero si quisiéramos analizar mas detalladamente ¿qué es aquello del consumo?, encontraremos diferentes y muy fundamentadas teorías económicas y jurídicas que la refieren y analizan; sin embargo, es en la aplicación de este concepto donde podemos encontrar muchas oportunidades para comenzar a actuar.

Veamos un momento diario de nuestro día, nos podemos dar cuenta por ejemplo que hoy la gente sale únicamente a caminar, o a conversar, ya que cuando salen a la calle “a caminar”, la publicidad nos da mensajes de “aprovechar oportunidades únicas”, “comprar ya”, o “ventajas incomparables” e inconcientemente a veces “consentimos” en propiciar un viajecito a las tiendas por departamento o al market. A veces pareciese que en nuestra conciencia está el deber u obligación de comprar alguna cosa, lo que fuese. Pero comprarla.

La especialista española Adela Cortina señala que lo que hoy preocupa no es la existencia de  una sociedad de consumo  -en que las personas consumen-, porque esa es una característica social, sino lo que ha dado en llamarse “sociedad consumista” porque en ella el consumo es la dinámica central de la vida social, y muy especialmente el consumo de mercancías no necesarias para la supervivencia.

Sería interesante un ejercicio, donde luego de descansar racionalmente, vamos a un centro de muchos establecimientos comerciales, y atrevernos a ver todo lo que no necesitamos, y entonces valorar aspectos que hoy a veces se ven como perdidos, como lo es el conversar y enterarnos de los sentimientos de nuestros familiares, de nuestros padres, amigos, hermanos o esposa. Incluso podemos abrir los ojos para ver cerca de nosotros la sonrisa de nuestra hija, la mirada de nuestra mamá, a nuestro padre ver el fútbol o el gozo de ver a nuestra esposa sonriente y a nuestro lado diciéndonos “te amo” con el lenguaje de su mirar, hablando sin hablar, cantando sin entonar melodía.

Estas son cosas importantes, que a veces se nos pretende persuadir de que “no son tan relevantes en realidad”, en comparación a dar bonitos regalos para suplir -por tiempo a veces- la dicha de saber lo que sucedió hoy en el colegio de nuestro hijo. Y es que en realidad saborear la taza de café que nuestro tío nos prepara como bienvenida, es un regalo que Dios nos da para que podamos disfrutar ello, cada momento de la vida es corto para saborear todo lo que sucede con nuestros seres queridos y a nuestro alrededor. 

Sin embargo, ante los impactos del consumismo tenemos la oportunidad de no quedarnos con los brazos cruzados, y organizarnos para incidir en las soluciones de esta problemática que a veces sobre influye en la tranquilidad familiar y general de nuestra población.

Los ciudadanos tenemos potencialidades enormes, cuando nos organizamos, es por ello que podemos incidir en el comportamiento de las empresas en el mercado basándonos en nuestro poder de consumidores.

Hace mas de dos décadas un visionario peruano, tomo cuenta de que hacía falta una permanente labor de vigilancia ciudadana en materia de consumo, promoviendo la existencia y cumplimiento de las normas de protección al consumidor, a la vez de crear conciencia colectiva de los derechos y responsabilidades de la ciudadanía, este Señor -Jaime Delgado- permitió que los consumidores en el Perú vayan impulsando logros en un consumo con responsabilidad. Dentro de las empresas que han recibido los reclamos ciudadanos, están varias transnacionales importantes, por ejemplo en la campaña “Dame mi vuelto”, donde durante muchos años algunas importantes empresas defendieron la costumbre de quedarse con el sencillo de la personas, incluso esto había generado la falsa idea de que las monedas de 1 y 5 céntimos ya no existían. Ante esto los consumidores iniciamos una campaña para empoderar a los consumidores de su fuerza en el mercado, y promover que los ciudadanos exigieran su vuelto completo; paralelamente se inició acciones legales que dieron el mensaje de que esto era un acto justo y necesario, tanto así que hasta antes de la campaña, en Junio del 2005 el Banco Central de Reserva solo canjeaba unas 24 mil monedas de 1 y 5 céntimos al mes; pero en tan solo 6 meses se incrementó el canje a más de 24 millones de monedas, ello gracias a la campaña de los consumidores organizados.

Otras campañas fueron cuando los consumidores descubrimos que las supuestas conservas de sardina que se vendían en el Perú durante los últimos años en realidad no eran de sardina, sino otros tipos de pescado, por lo que las autoridades dieron su justo veredicto.

En época escolar en el país se había hecho la mala costumbre de que prestigiosas empresas latinoamericanas vendían calzado de material sintético haciéndolo pasar como cuero legítimo, lo que fue al final un logro de los consumidores organizados, cuando accionamos y se ordeno que corrijan esta conducta contra los clientes.

Empresas transnacionales promocionaban diferentes tipos de snaks señalando que contenían una gran cantidad de queso, cuando en realidad eran meros saborizantes; otras vendían pure de papas a las que solamente en el Perú las transnacionales teñían de amarillo, ya que el consumidor peruano prefiere papa amarilla, sin decirles del colorante ni ingredientes utilizados. Todo esto llegó a tener soluciones favorables para los consumidores, con el recuerdo y sanción para las empresas de ejercitar actos leales con sus clientes. 

Esto son sólo unos pocos logros que los consumidores peruanos han tenido con proveedores nacionales e internacionales; sin embargo, creemos que con lo actuado hasta el momento se contribuye dando señales al mercado, y en especial a los proveedores de la permanente vigilancia por parte de la ciudadanía, de modo que la próxima vez que pretendan hacer alguna oferta, promoción o sorteo cuenten con todas las medidas del caso a efectos de respetar los derechos de los consumidores.

Esto son derechos, pero a la vez deberes que como consumidores tenemos con el afán de dar el mensaje adecuado por el bien de la sociedad.

 

por alvaroÚltima modificación 14/02/2008 13:29
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