Cambiar a contenido. Saltar a navegación

Responsabilidad Social Empresarial. Oportunidad y Desafío

Luis Sirumbal R. (CEDAL)


I. Introducción
1. La globalización es un fenómeno de naturaleza económica, social, política y cultural cuya caracterización aún está en polémica. Sin embargo, podemos
encontrar otros momentos en la historia de la humanidad en los que se dieron fenómenos similares, por lo cual algunos autores perciben la
globalización como un proceso continuo de internacionalización económica e interdependencia socio-cultural.

2. “..., podemos precisar inicialmente que: a) la globalización, ..., remite a un proceso predominantemente económico, articulado en torno a una reestructuración
productiva a escala mundial ... , la revolución técnicoproductiva (especialmente en el campo de la informática) y la globalización financiera; b) ... lleva a una visión del sistema internacional como ... interdependiente e interconectado, proceso que se refuerza con la revolución informática y la liberalización y la apertura comercial, ... ; c) la globalización, ... , postula una visión unidimensional, ..., la preeminencia de los agentes del mercado sobre las economías nacionales y sobre el rol del Estado-nación, ...”

3. Las posibilidades de comunicación a nivel planetario hacen posible que los mercados financieros funcionen enlazados, continua y simultáneamente, en
los diferentes continentes. Por otra parte, la libre movilidad de capitales adoptada en la mayoría de países posibilita que las empresas transnacionales (ETN) puedan invertir o retirar fondos en cualquier parte del mundo, según las ventajas o desventajas que les ofrezcan las estructuras económicas y sociales en el país en cuestión. Por todo ello, “competitividad”, “productividad”, “rentabilidad” y “libre cambio” se han convertido en componentes ideológicos de la actual globalización.

4. Por ello, la globalización también se expresa en la creciente segmentación de la producción a nivel internacional, por la cual las ETN ubican y/o fraccionan sus unidades productivas donde los “factores productivos” les permitan alcanzar una mayor competitividad y rentabilidad a escala global. Este fenómeno corre parejo con un proceso, aparentemente contradictorio,de concentración de la propiedad de los circuitos productivos y financieros en grandes conglomerados, lo que está dando lugar a una estructura oligopólica de dimensiones inéditas y, por consiguiente, de las decisiones económicas a escala planetaria.

5. Lo anterior, a su vez, ha significado una intensificación del comercio intra e inter-ETN, lo que implica también un cambio de gran importancia en la estructura del comercio internacional ya que, por su naturaleza, tiende a escapar de las reglas que teóricamente deben regir en un mercado de libre competencia. Así, de acuerdo con algunas estimaciones, desde inicios de los años 80 las corporaciones transnacionales de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) concentraban el 33% de la producción mundial y sus intercambios intra e inter-firmas el 70% del comercio mundial; mientras que, a inicios de los 90, “las transacciones diarias de divisas superan los US$ 600.000 millones o, aproximadamente, 50 veces el valor total del comercio mundial de bienes y servicios 2.

6. Para el actual proceso de globalización también ha sido determinante el fin de la guerra fría, que ha modificado la estructura de poder mundial y se ha reflejado en el campo de las ideologías. Esta nueva geografía económica y política nos enfrenta a la necesidad de promover una redefinición de la función del Estado y de las relaciones entre éste, la sociedad y el mercado, teniendo en cuenta que en regiones como América Latina y El Caribe (ALC) es indispensable que el Estado se constituya en actor fundamental para el logro de un desarrollo sustentable, es decir, crecimiento económico con redistribución de la riqueza e ingresos y respeto al medio ambiente y a la diversidad cultural, en suma, crecimiento económico con plena vigencia y respeto a los derechos humanos, tanto civiles y políticos como económicos, sociales y culturales.

7. En esta perspectiva, resulta indispensable impulsar una crítica pro-activa (protesta con propuesta) al neoliberalismo, en tanto nueva fase superior del capitalismo, que enarbole los derechos de los y las trabajadoras, de los consumidores, de los pequeños productores, de las comunidades y el medio ambiente afectados por las actividades empresariales, de cualquier tamaño y giro. Es dentro un enfoque de derechos el que inscribimos nuestra intervención en el reciente debate sobre la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), y no sólo “corporativa”.

8. Entre las pocas oportunidades que ofrece el proceso de globalización está la que nos permite identificar los escenarios donde se presentan condiciones favorables para impulsar experiencias de RSE. Subsidiarias de ETNs, proveedores y contratistas de marcas mundiales, y empresas exportadoras se encuentran expuestas al escrutinio de los consumidores responsables e inversionistas éticos en los mercados mundiales

Ver Texto Completo >>>

por alvaroÚltima modificación 18/07/2008 10:40
Volver