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Buenas prácticas: Respeto laboral y al medio ambiente

por Editor Perú

Es común pensar que la mayoría de empresas familiares carece de una gerencia profesional y tienden a ser muy burocráticas. Muchos sostienen que estos factores impiden su expansión internacional, ya que no alcanzan a satisfacer los requerimientos de mercados más desarrollados que exigen flexibilidad productiva, políticas socialmente responsables y productos de alta calidad.

Es común pensar que la mayoría de empresas familiares carece de una gerencia profesional y tienden a ser muy burocráticas. Muchos sostienen que estos factores impiden su expansión internacional, ya que no alcanzan a satisfacer los requerimientos de mercados más desarrollados que exigen flexibilidad productiva, políticas socialmente responsables y productos de alta calidad.

Sin embargo, sí hay empresas familiares que han logrado consolidarse como grandes exportadoras. La arequipeña Franky y Ricky (F&R) es una de ellas. La compañía atiende a grandes mercados internacionales, es proactiva con sus empleados, respeta a su comunidad y cuida el medio ambiente.

Franky y Ricky es una empresa familiar dedicada a la confección de prendas de vestir con más de 55 años de experiencia. Inició sus operaciones con 80 trabajadores encargados del proceso productivo de ropa interior para el mercado peruano.

En 1994 decidió trabajar prendas más elaboradas para reconocidas marcas internacionales de Estados Unidos y de Europa, donde la calidad del producto y la atención al cliente son prioritarias. F&R trabaja con algodones del tipo Tangüis y Pima, fibras vegetales de una calidad excelente, muy reconocidas en los mercados internacionales. También lo hace con el algodón orgánico peruano, de colores naturales, legado de las culturas incaicas, el cual está empezando a difundirse en el ámbito mundial.

Estas fibras son cultivadas por campesinos y agricultores nativos a una escala ambiental sostenible. Los pesticidas, reguladores de crecimiento artificiales u otros químicos para la agricultura no son utilizados para el cultivo o para la coloración del algodón. Estas características de su cultivo, más la recolección y selección a mano hecha por los mismos campesinos para mantener su tradición y evitar el deterioro o maltrato de las fibras, hacen que el algodón sea 100% ecológico y natural. La compañía exige altos estándares a sus proveedores de hilados de algodón; por ejemplo, el hilado debe tener grosor parejo y estable.

Por otro lado, utilizan colorantes certificados por el ETAD (Ecologic Toxic Asociation Development), lo que da un mejor acabado a la tela y no contamina el ambiente. Además, cuentan con un sistema de tratamiento de aguas residuales que permite enviar el agua por el sistema de alcantarillado luego de reposarla y separarla de los sedimentos.

Además, los productos químicos auxiliares al proceso de teñido son biodegradables y no contaminan el medio ambiente. Para reducir el consumo de energía han instalado miniplantas de condensadores eléctricos que permiten un mejor aprovechamiento de la energía. La empresa tiene múltiples certificaciones internacionales.

En 2006 obtuvieron la Certificación Internacional SA 8000:2001, cuyo fin es mejorar las condiciones del trabajo y asegurar que se respeten los derechos laborales fundamentales. Además, cuenta con las certificaciones BASC (Business Alliance for Secure Comerse) y la SKAL, alineándose a la aplicación de comercio justo y responsable. Todo esto fortifica su posición como una empresa modelo en el campo del emprendimiento internacional de manera responsable con sus empleados, proveedores y comunidad.

Esta columna ha sido elaborada por la consultora Responde.

Publicado en el Diario Perú 21


por Editor PerúÚltima modificación 05/02/2007 06:13